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Qué hacer con el compost producido por su empresa: 4 vías de salida

Lo que sale de la compostadora no es un compost normalizado. Cantidad real, pruebas de madurez, aplicación, donación, agricultor o retirada: las 4 vías con cifras.

Una mano enguantada sostiene un puñado de compost marrón oscuro, todavía fibroso, delante de un jardín-compostadora revestido de madera clara; el suelo alrededor acaba de recibir la enmienda.

Sí, lo que produce su compostadora es utilizable, pero no en el momento en que abre la trampilla. Al cabo de unos meses en la cuba, una compostadora ABC devuelve un precompost estabilizado: oscuro, denso, reducido en torno a un 70 % en masa y todavía no maduro. Le queda una maduración por hacer, y no está ni higienizado ni normalizado. Después existen cuatro salidas: sus propias zonas verdes, la donación de proximidad, un agricultor vecino o la retirada por un gestor de residuos local. La elección no depende de sus preferencias, sino de dos cifras: cuánto produce usted y cuántos metros cuadrados tiene para absorberlo.

Para recordar

Lo que sale de la cuba no es un compost normalizado: es un precompost. Mientras lo utilice en sus propias parcelas no entra en juego ninguna autorización, porque no cede nada a nadie. En cuanto lo cede a un tercero se aplica el régimen de los productos fertilizantes, y ese marco recae sobre quien pone el producto en circulación: el agricultor o el gestor de residuos, rara vez usted.

Cuánto compost recupera usted realmente

La primera cuestión que hay que zanjar es volumétrica, no jurídica. Una compostadora ABC de 450 L absorbe hasta 1 500 kg de residuos orgánicos al año. De esa masa, la mayor parte se va en agua evaporada y en dióxido de carbono durante la fermentación: la materia restante se sitúa entre el 25 y el 35 % de lo que entró. Una tonelada de residuos orgánicos no le deja, por tanto, una tonelada de compost que colocar, sino de 250 a 350 kg, que salen en pequeñas cantidades a lo largo de los vaciados. La dificultad casi nunca es el volumen: es la superficie disponible para recibirlo.

El cálculo
  • Residuos orgánicos aportados en el año 900 kg
  • Masa perdida en agua y en gases durante la fermentación (hipótesis media de la horquilla 65 a 75 %) 70 %
  • Materia saliente en el año 270 kg
  • Dosis de enmienda en una zona verde ya plantada (parte baja de la horquilla 5 a 10 kg/m²) 5 kg/m²

Superficie enmendada al año54 m²

54 m² son una franja de césped de 2 por 27 metros, o cuatro parterres de tamaño medio; a la dosis alta de 10 kg/m², la misma producción ya solo cubre 27 m². Un centro con parque no tiene ningún problema de salida; una plataforma totalmente asfaltada lo tiene desde el primer vaciado. Empiece por fijar la cifra de entrada: el dimensionamiento de la compostadora según el volumen explica cómo obtenerla con dos semanas de pesadas.

Precompost o compost maduro: decidirlo en cinco minutos

Un precompost aplicado demasiado pronto hace lo contrario de lo que se espera de él. Al terminar su degradación dentro del suelo, moviliza el nitrógeno disponible en beneficio de los microorganismos y amarillea lo que debía alimentar: es el hambre de nitrógeno, reversible pero cara, al precio de una temporada de vegetación. Cinco comprobaciones lo evitan, y ninguna exige laboratorio.

  • El olor: a sotobosque húmedo, nunca agrio ni amoniacal. Un olor a amoníaco delata una degradación todavía activa.
  • La temperatura: mídala en el corazón del montón 48 h después de un mezclado. Un compost maduro ya no vuelve a subir de temperatura.
  • La estructura: desmenuzable, se deshace entre los dedos. Ya no debe reconocerse ningún aporte, salvo huesos de fruta, cáscaras y huesos, que atraviesan todo el ciclo sin degradarse.
  • La fauna: lombrices de compost, cochinillas y colémbolos presentes. Su instalación marca el inicio de la maduración.
  • La prueba de germinación: siembre semillas de berro en una maceta de compost puro y en otra de sustrato testigo. Si a los diez días la nascencia es comparable, el compost ya no es fitotóxico.

Si uno solo de esos cinco puntos falla, deje madurar el montón dos o tres meses más, al abrigo de la lluvia intensa y volteándolo una vez al mes. Las temperaturas y la duración de cada etapa se detallan en nuestro artículo sobre el ciclo del compostaje y sus fases.

Primer plano de dos materias una junto a otra: abajo, un compost marrón muy oscuro, desmenuzable y grumoso, en el que ya no se distingue ningún residuo de origen; arriba, el material estructurante claro, hecho de fibras vegetales todavía intactas, que no ha empezado a degradarse.
Arriba, el material estructurante añadido con cada aporte; abajo, aquello en lo que se convierte. Mientras se sigan reconociendo fibras enteras en la masa oscura, la maduración no ha terminado.

Las cuatro vías de salida comparadas

Esas cuatro vías no se oponen: en un mismo centro se acumulan a menudo, y las zonas verdes absorben lo que pueden mientras el resto sale por otro lado. La tabla da el criterio de selección, que cabe en una pregunta: ¿hasta dónde está usted dispuesto a asumir la logística y la prueba?

Las cuatro vías de salida del compost de empresa: volumen adecuado, carga para usted, prueba exigible y coste.
VíaVolumen que le convieneLo que hace ustedPrueba documentalCoste
Sus propias zonas verdeshasta unos 300 kg al año, si dispone de 60 m² que enmendarmaduración y después aplicación al suelo, por sus equiposregistro interno, que lleva usted mismo0 €
Donación de proximidadlotes de unas decenas de kgencontrar al receptor, documentar cada entregacertificado de entrega, que redacta usted mismo0 €
Agricultor vecino, en directode 300 kg a varias toneladasconvenio, carga, transporteconvenio y albaranes de retiradatransporte a su cargo
Retirada por un gestor de residuos localcualquier volumen, hasta 3 000 kg al año en el centronadapesada y justificante en cada retirada, según el contrato local10 € sin IVA al mes, por paso anual y por compostadora

Vía 1: aplicar el compost en sus propias zonas verdes

Es la vía más sencilla, y la que cubre la fórmula solo la compostadora: la máquina la compra o la alquila, el compost es suyo en los dos casos, y usted hace con él lo que quiera en sus parcelas. No entra en juego ninguna autorización, puesto que no hay venta, ni cesión, ni transporte fuera del centro.

La única disciplina que hay que mantener es la de la maduración. Saque la materia de la cuba, amontónela en un rincón resguardado, déjela dos o tres meses volteándola una vez al mes y páselo por las cinco pruebas anteriores. Las dosis habituales son de 5 a 10 kg/m² para mantener un parterre o un césped existente, y de 30 a 50 kg/m² para preparar una plantación o rehacer un parterre, incorporadas al suelo en unos veinte centímetros en lugar de dejarlas en superficie.

Tres reflejos evitan problemas: nada de aplicar sobre suelo helado, encharcado o en fuerte pendiente, donde la materia escurre en lugar de infiltrarse; una franja sin aplicar a lo largo de los cursos de agua y de los puntos de captación, con la distancia de retirada que fije la normativa local; y nada de compost joven al pie de plantas jóvenes. Si el uso en sus zonas verdes es el objetivo desde el principio, el jardín-compostadora acorta todavía más el circuito: la misma compostadora de 450 L va rodeada de una jardinera de 2 000 L, y el lixiviado del compost alimenta directamente la tierra del parterre.

Vía 2: la donación de proximidad

Cuando falta superficie, mire quién, a su alrededor, tiene menos: los empleados que cultivan un huerto, un huerto urbano compartido del barrio, el colegio vecino y su huerto escolar, el servicio de parques y jardines del municipio. La demanda de compost maduro supera casi siempre la oferta local, y el asunto se resuelve a menudo con una llamada al ayuntamiento, que tiene la lista de las asociaciones de huertos compartidos.

Dos precauciones. La primera es técnica: done únicamente compost maduro y comprobado. Un precompost entregado a un particular acabará en un huerto, y el efecto rebote es inmediato. La segunda es administrativa: una donación sigue siendo una cesión. Póngala por escrito. Basta una línea por entrega, con la fecha, la cantidad estimada, el beneficiario y su firma. Es poca cosa, pero es la diferencia entre una acción de RSC que se cuenta y una prueba oponible.

Vía 3: el agricultor vecino, en directo

Por encima de unos cientos de kilos al año, la salida lógica es agrícola. Una explotación absorbe sin dificultad lo que un centro de oficinas produce en un año, dispone de la zona de almacenamiento y de la maquinaria de aplicación y, sobre todo, soporta el marco normativo: la autorización o el plan de fertilización que ampara la aportación es suyo, lo que resuelve la cuestión del estatuto del producto.

Cuatro puntos se comprueban antes de cargar nada: la distancia, más allá de unos 50 km el transporte empieza a comerse la ganancia del circuito corto; la existencia efectiva de una autorización o de un plan de fertilización que cubra la aportación, a confirmar por escrito; una zona de almacenamiento donde la materia pueda terminar su maduración en hilera sin escorrentía; y el acceso, porque un camión no maniobra en cualquier sitio. Avise también a la explotación de lo que le entrega: un precompost, no un compost terminado. Queda que esta vía supone que alguien, en su empresa, organice la carga y el transporte en cada vaciado. Es sostenible en un centro único con una explotación a cinco minutos, mucho menos en cuanto hay varios centros: en ese caso lo habitual es delegar la retirada en un gestor de residuos local.

Vía 4: encargar la retirada del compost, con su pesada

La última vía consiste en no gestionar nada. Un gestor de residuos local retira la materia, la pesa y se encarga de su maduración, de su higienización y de su destino agrícola. Fuera de Francia esa prestación no es nuestra: cada centro la contrata localmente, y es en ese contrato donde se fija el justificante que usted recibirá en cada retirada. La página sobre la recogida de biorresiduos explica cómo se organiza.

La frecuencia no se fija a ojo: se deduce del volumen, según la tabla siguiente. Conviene saber que sin retirada no hay pesada: es en el momento de la retirada cuando la materia se pesa y cuando se emite el justificante. Un centro que absorbe su propio compost no necesita ninguna, pero deberá documentar de otro modo el destino de sus biorresiduos. La compostadora está disponible en compra o en alquiler a 48 meses.

Frecuencia de retirada según el volumen anual, para una compostadora ABC.
Volumen anualRetiradas al añoCuota mensual sin IVA
hasta 250 kg189 €
de 251 a 450 kg299 €
de 451 a 625 kg3109 €
de 626 a 750 kg4119 €
de 751 a 875 kg6139 €
de 876 a 1 125 kg9169 €
de 1 126 a 1 500 kg12199 €

Un centro de 500 kg al año necesita, pues, 3 retiradas; uno de 750 kg pasa a 4. Ese ritmo explica que la materia no se acumule nunca: con 900 kg de volumen, la tabla sitúa 9 retiradas en el año, es decir, una treintena de kilos de compost sacados en cada visita, recargando el material estructurante a continuación. Por encima de 1 500 kg al año se añade una segunda compostadora y todo se duplica. Por encima de 3 000 kg al año, el compostaje in situ deja de ser la respuesta adecuada.

Lo que la normativa permite y lo que regula

Aquí se cruzan dos cuerpos de reglas que a menudo se confunden. El primero se refiere a la separación, no al compost. El artículo 22 de la Directiva marco de residuos 2008/98/CE exige que, desde el 31 de diciembre de 2023, los biorresiduos se separen y reciclen en origen o se recojan de forma separada; en España lo transpone la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que es también la que define los biorresiduos. El texto contempla dos formas de cumplirlo: la valorización in situ o la recogida separada. Las cuatro vías descritas más arriba entran en una u otra: ninguna es más conforme que otra, y lo que se pide en una inspección es la prueba, no el método. Los plazos y las modalidades exigibles a su centro los concretan la comunidad autónoma y la ordenanza municipal.

La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados tipifica las infracciones en materia de residuos y las gradúa en leves, graves y muy graves. Su cuantía y su aplicación corresponden a las comunidades autónomas, y los ayuntamientos añaden sus propias ordenanzas de residuos. Los baremos que circulan en el mercado no proceden de ninguno de esos textos: pida a su servicio jurídico el que se aplica a su centro.

El segundo cuerpo de reglas se refiere al producto. Poner en el mercado una materia fertilizante supone cumplir un marco propio: en la Unión Europea, el Reglamento (UE) 2019/1009 fija los requisitos de los productos fertilizantes con marcado CE, mientras que los productos que solo se comercializan en el mercado nacional siguen dependiendo del derecho español, que fija las exigencias de análisis y de registro. Un precompost salido de la compostadora de una empresa no cumple por sí mismo ninguno de esos requisitos. La consecuencia práctica cabe en una frase: mientras lo use en sus propias parcelas no está poniendo nada en el mercado; en cuanto lo cede, más vale que ese marco lo soporte alguien cuyo oficio sea ese.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto compost se obtiene por tonelada de residuos orgánicos?

Entre 250 y 350 kg, es decir, del 25 al 35 % de la masa entrante. El resto se va en agua evaporada y en dióxido de carbono durante la fermentación. Una tonelada de residuos orgánicos no deja, por tanto, una tonelada de materia que colocar, sino el equivalente a unas pocas carretillas repartidas a lo largo del año.

¿El compost que sale de la compostadora es utilizable tal cual?

No. Lo que sale de la cuba al cabo de unos meses es un precompost estabilizado, no un compost maduro y normalizado. Necesita de dos a tres meses de maduración adicional en montón antes de ir al suelo. La prueba de germinación con berro lo resuelve en diez días: mientras la nascencia sea inferior a la de un sustrato testigo, el compost sigue siendo fitotóxico.

¿Hace falta una autorización para donar o ceder el compost de la empresa?

Para un uso en sus propias parcelas, no: usted no pone nada en el mercado. Para una cesión a un tercero se aplica el régimen de los productos fertilizantes: en la Unión Europea, el Reglamento (UE) 2019/1009 para los productos con marcado CE, y el derecho español para los que solo se comercializan en el mercado nacional. En la práctica, es el agricultor o el gestor de residuos quien soporta esa responsabilidad, no usted.

¿Qué le ocurre al compost si se encarga la retirada a un gestor local?

Un gestor de residuos local lo retira, lo pesa y se encarga de su maduración, de su higienización y de su destino agrícola. En cada retirada usted recibe el peso realmente desviado y el justificante correspondiente, en las condiciones que fije su contrato. Fuera de Francia esa prestación no es nuestra: se contrata localmente.

Por dónde empezar

  • Pese antes de razonar: dos semanas de pesadas representativas, multiplicadas por 26, fijan su volumen anual y, por tanto, la cantidad de compost que habrá que colocar.
  • Cuente sus metros cuadrados de zonas verdes y multiplíquelos por 5 kg/m²: obtiene lo que pueden absorber en un año. Si esa cifra supera su producción anual de compost, la vía 1 basta y no tiene nada más que organizar.
  • Si no, decida entre la donación, el agricultor vecino y la retirada con un solo criterio: quién, en su empresa, llevará la prueba.

La compostadora puede adquirirse en compra o en alquiler a 48 meses, y se entrega sobre palé, con su material estructurante y la formación de los equipos por videollamada; la retirada del compost se contrata con un gestor local. El dimensionamiento en línea estima su volumen a partir de unos pocos datos de su actividad, uno solo en sanidad y tres o cuatro en el resto, y deduce el número de compostadoras y la frecuencia de vaciado, sin registro previo.

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