Compostaje in situ easy to compost easy to change Reciclaje de colillas
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Compostaje in situ o digestión anaerobia: qué dice el análisis de ciclo de vida

Análisis de ciclo de vida: dónde se abren de verdad las diferencias entre el compostaje in situ y la digestión anaerobia, y las 7 hipótesis que inclinan el resultado.

Tierra fértil enriquecida con compost, producto final del compostaje in situ

Para un centro que produce menos de tres toneladas de residuos orgánicos al año, el compostaje in situ parte con dos ventajas que el inventario de un ACV hace aparecer sea cual sea el método elegido: ninguna energía de proceso y la práctica totalidad de los kilómetros de recogida suprimidos. En cuanto el tonelaje se concentra, el efecto de escala juega en sentido contrario y la digestión anaerobia industrial vuelve a imponerse. No es un duelo entre dos tecnologías: es una cuestión de escala y de distancia. Un ACV nunca dice que una vía sea mejor en términos absolutos; lo dice para una unidad funcional, un alcance y unas hipótesis determinados. Estas son las que mandan sobre el resultado, y un cálculo que conviene rehacer con sus propias cifras.

Para recordar

El volumen del centro manda sobre todo lo demás. Por debajo de 3 000 kg al año, límite de dimensionamiento de dos compostadoras, el compostaje in situ evita la mayor parte del transporte y no consume ninguna energía de proceso. Por encima, el efecto de escala industrial se impone. Ningún ACV fija por ello un umbral universal: depende de las distancias reales.

La digestión anaerobia solo gana por diseño en el terreno de la energía: es la única que produce biogás. Otra cosa es que ese biogás se valorice realmente.

Bastan tres hipótesis para invertir una conclusión: la unidad funcional elegida, la distancia hasta el destino final y el mix eléctrico de referencia.

Qué mide un ACV y qué decide el resultado

Un ACV se rige por dos normas de 2006: ISO 14040, que fija los principios y el marco, e ISO 14044, que establece los requisitos. Los flujos inventariados (kilovatios hora, kilómetros, kilogramos de nitrógeno, metros cúbicos de agua) se convierten en indicadores mediante un método de caracterización, casi siempre ReCiPe 2016 o el referencial Environmental Footprint de la Comisión Europea, apoyado en una base de datos como la Base Empreinte de la ADEME (Francia). De ahí una consecuencia que suele perderse en las reuniones: un ACV no es una medición, es un modelo. Dos estudios sobre el mismo objeto pueden diferir en un factor dos sin que ninguno sea falso. La propia ISO 14044 extrae esa conclusión y exige una revisión crítica por un tercero en cuanto una comparación entre sistemas se hace pública.

El primer resorte es la unidad funcional, es decir, la base de comparación: normalmente «tratar 1 tonelada de residuos orgánicos de restauración, desde el cubo de aportación hasta la vuelta al suelo». Sustitúyala por «producir 1 MWh de energía renovable» y la digestión anaerobia gana antes del primer cálculo. La materia añade su propia restricción: los residuos orgánicos de restauración son mayoritariamente agua, habitualmente entre el 70 y el 80 % de su masa, de modo que transportar una tonelada equivale a transportar al menos setecientos kilos de agua. Toda solución que reduzca la masa o la frecuencia de las rotaciones parte con una ventaja mecánica. Pero antes hay que conocer la propia: pese su volumen durante una semana testigo en lugar de aplicar una ratio teórica.

El segundo resorte es la simetría del alcance. Del lado del compostaje: fabricación del equipo, transporte, uso, retiradas, maduración, aplicación al suelo. La compostadora ABC, un cajón de acero de 2 mm y 450 L fabricado en nuestro taller en Francia, es aquí un caso particular: su fase de uso es nula, sin electricidad, sin agua, sin evacuación y sin obra civil, porque el mezclado se hace a mano. Es lo que la separa de los deshidratadores eléctricos vendidos como compostadoras electromecánicas, cuyo consumo pesa en el inventario. Del lado de la digestión anaerobia: contenedores, recogida, transporte, digestión, depuración del biogás, aplicación del digestato, menos dos créditos (energía y sustitución de fertilizante mineral) que un estudio serio detalla en lugar de mostrar solo el saldo.

Partida por partida: dónde se abren las diferencias

Una vez fijado el alcance, las diferencias no se reparten de manera uniforme. Tres partidas concentran casi todo: la energía del proceso, el transporte y la forma en que el nitrógeno vuelve al suelo.

Lo que compara un ACV, partida por partida, para una tonelada de residuos orgánicos de restauración
Partida del ciclo de vidaCompostaje in situDigestión anaerobia industrialQué marca la diferencia
Fabricación del equipoUn cajón de acero de 450 LDigestores, depósitos, viales: cientos de toneladas de acero y hormigónPartida marginal en ambos casos, ya que la instalación industrial se amortiza sobre un tonelaje enorme
Energía del procesoNinguna. Sin conexión eléctrica, mezclado manualCalentamiento del digestor, agitación, bombeo, depuraciónPartida nula en un caso, partida principal en el otro
Transporte de los residuos orgánicosDe 1 a 12 retiradas al año, furgoneta ligeraDe 1 a 2 retiradas por semana, camión pesadoLa partida más discriminante: frecuencia, tamaño del vehículo y distancia se acumulan
Producto de salidaUn precompost sólido, madurado e higienizado aguas abajoBiogás y un digestato líquidoSolo la digestión anaerobia produce energía
Vuelta al sueloNitrógeno liberado lentamente, materia orgánica estableNitrógeno amoniacal disponible, más volátilGobierna la eutrofización, la acidificación y las partículas secundarias
Ocupación de suelo1 m² por compostadora, sobre una superficie ya urbanizadaUna planta dedicada, del orden de una hectárea, zonas de maniobra incluidasSuelo ya ocupado frente a suelo transformado
AguaNingún consumo en la fase de usoDilución de los sustratos, lavado, refrigeraciónPartida ausente en un caso, estructural en el otro

Esta tabla no atribuye deliberadamente ninguna puntuación global: la ponderación entre indicadores es una elección, no un resultado científico. Los mecanismos de la última columna, en cambio, se sostienen sea cual sea el método elegido. Si solo se queda con una línea para un comité de dirección, quédese con el transporte: es la única que usted mismo puede cuantificar.

El transporte: el cálculo que hay que rehacer en su centro

Se enfrentan dos modelos. En el primero, el residuo orgánico húmedo sale del centro tal cual, cada semana. En el segundo, se degrada in situ y lo que sale ya no es el residuo bruto sino un precompost cuya agua se ha evaporado en su mayor parte, solo unas pocas veces al año, higienizado y madurado aguas abajo antes de su aplicación al suelo.

Esquema del modelo clásico: nueve contenedores de residuos orgánicos salen directamente en recogida, representada por una cuadrícula de camiones con la leyenda 52 recogidas al año.
Modelo clásico: el residuo orgánico húmedo sale del centro tal cual, una o dos veces por semana.
Esquema del modelo con compostaje in situ: los mismos contenedores pasan primero por la compostadora, se convierten en precompost y un solo camión representa las recogidas del año.
Modelo con compostaje in situ: la compostadora se intercala y lo que sale es un precompost, solo unas pocas veces al año.

El cálculo siguiente aísla una sola variable, la frecuencia, manteniendo la misma distancia en ambos escenarios. Todas las hipótesis se declaran para que usted pueda sustituirlas por las suyas.

El cálculo
  • Volumen del centro, hipótesis de partida 1 500 kg al año
  • Distancia del centro al destino final, solo ida, idéntica en los dos escenarios 40 km
  • Recogida semanal hacia una planta de digestión anaerobia 52 × 80 km = 4 160 km
  • Compostaje in situ, 12 retiradas al año 12 × 80 km = 960 km

Kilómetros de recogida evitados en un año3 200 km, es decir, un 77 %

Tres precauciones antes de citar este resultado. El cálculo cuenta trayectos dedicados: una ruta compartida reparte esos kilómetros y estrecha la diferencia, en los dos escenarios. Las distancias reales rara vez son iguales: si la planta de digestión anaerobia está a 12 km y el destino agrícola a 40, recalcule en lugar de copiar. Por último, no convierta esos kilómetros en CO2 con un factor único: una furgoneta ligera y un camión de 19 toneladas no tienen el mismo factor de emisión por kilómetro, y es precisamente ahí donde los ACV divergen. La comparación operativa entre las dos vías se desarrolla en digestión anaerobia o compostaje in situ.

Energía, nitrógeno, agua: los tres arbitrajes

La energía es el único indicador que la digestión anaerobia gana por diseño: es productora neta, mientras que el compostaje se limita a no consumir nada. Pero un crédito de energía solo existe en un balance real si el biogás se valoriza efectivamente. Pida por tanto la tasa de disponibilidad medida en los últimos doce meses, paradas de mantenimiento incluidas, y no la potencia instalada: entre esas dos cifras se aloja la diferencia entre el crédito anunciado y el crédito real.

El nitrógeno es el arbitraje menos conocido y el más estructurante. El compost maduro libera el suyo lentamente, a lo largo de varios meses, ligado a una materia orgánica estable que además mejora la estructura del suelo. El digestato líquido aporta una parte importante de nitrógeno amoniacal directamente disponible: una ventaja agronómica cuando la aplicación se sincroniza con las necesidades del cultivo, y una fuente de volatilización y de lixiviación cuando no lo está. Es esa cinética, y no el proceso, la que explica la diferencia en eutrofización y en acidificación. Por eso conviene decidir desde el principio qué destino final tendrá el precompost y a qué distancia está: forma parte del balance, no es un detalle posterior.

El agua, por último, es la partida que las comparaciones divulgativas olvidan. La digestión anaerobia consume agua para diluir los sustratos, lavar los depósitos y refrigerar los motores de cogeneración; el compostaje in situ no consume ninguna. En zonas con estrés hídrico recurrente, el indicador deja de ser anecdótico y se convierte en un criterio de aceptabilidad local.

Las hipótesis que hacen bascular un ACV

Esta es la tabla que conviene tener a mano. No dice quién gana: dice qué hipótesis desplaza el resultado, y en qué sentido. Es la herramienta que permite examinar críticamente, en plena reunión, cualquier comparación que le presenten.

Las siete hipótesis que desplazan el resultado de un ACV comparativo
HipótesisFavorece el compostaje in situFavorece la digestión anaerobiaPor qué
Unidad funcionalTratar 1 tonelada de residuos orgánicosProducir 1 MWh de energíaLa elección de la unidad designa al ganador antes de cualquier cálculo
Volumen del centroUnos cientos de kilos al añoVarias decenas de toneladas concentradasLa infraestructura y el llenado del camión obedecen al efecto de escala
Distancia al destino finalDestino agrícola a menos de 50 kmPlanta en las inmediacionesEl transporte pesa en proporción a la distancia y a la frecuencia
Mix eléctrico de referenciaMix poco intensivo en carbonoMix fuertemente intensivo en carbonoEl crédito por biogás vale lo que vale la energía que sustituye
Valorización del biogásTasa de disponibilidad medidaCapacidad nominal teóricaUn crédito no realizado no existe en el balance real
Sustitución de fertilizanteCrédito calculado sobre el carbono y la materia orgánica devueltos al sueloCrédito calculado sobre el nitrógeno mineral inmediatamente sustituibleSegún que el estudio valorice el carbono almacenado o el nitrógeno directamente disponible, el crédito cambia de bando. Y si la explotación receptora no fertilizaba, desaparece en ambos casos
Estacionalidad del centroActividad continua durante todo el añoCierre estacional prolongadoUna ruta compartida absorbe mejor los valles de actividad que una compostadora parada

Seis preguntas bastan después para calificar un estudio. Formúlelas en este orden: en cuanto una de ellas se quede sin respuesta escrita en el documento, no tiene usted un ACV entre las manos, sino un argumentario.

  • ¿Qué unidad funcional, citada literalmente?
  • ¿Es simétrico el alcance, con la fabricación del equipo y la vuelta al suelo incluidas?
  • ¿Qué método de caracterización, qué base de datos, qué año?
  • ¿Qué créditos se deducen y sobre qué hipótesis de sustitución?
  • ¿Se ha llevado a cabo una revisión crítica por un tercero, tal como exige la ISO 14044?
  • ¿Qué ocurre con la conclusión si la distancia al destino final se duplica?

Lo que exige la normativa, sea cual sea la vía elegida

Un ACV orienta una decisión, no crea ninguna obligación. Esta procede de la Directiva marco de residuos 2008/98/CE, cuyo artículo 22 exige que, desde el 31 de diciembre de 2023, los biorresiduos se reciclen en origen o se recojan de forma separada: el texto abre las dos vías al mismo nivel. En España la transposición es la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que emplea el término legal biorresiduos. La norma fija un resultado, no una tecnología: no impone ni el compostaje ni la digestión anaerobia. Las modalidades concretas, los plazos y los documentos exigibles dependen de la comunidad autónoma y de la ordenanza municipal.

En una inspección, lo que se comprueba no es un ACV: es la trazabilidad documental de cada salida de materia y su recapitulativo anual. La Ley 7/2022 tipifica las infracciones en materia de residuos y las gradúa en leves, graves y muy graves; su cuantía y su aplicación corresponden a las comunidades autónomas, y los ayuntamientos añaden sus propias ordenanzas de residuos.

Qué solución para cada centro

Los umbrales útiles son físicos, no normativos. Una compostadora ABC absorbe hasta 1 500 kg al año; por encima se añade una segunda, hasta 3 000 kg al año. Estas dos cifras son capacidades de equipo, no resultados de un ACV: por encima, el compostaje in situ deja de ser dimensionable, y es ahí donde el efecto de escala suele acabar imponiéndose a la ventaja de transporte. Para decidir centro por centro, el artículo digestión anaerobia o compostaje in situ desarrolla la comparación operativa. En cuanto al modelo comercial, la compostadora está disponible en compra o en alquiler a 48 meses. Para el centro de 1 500 kg al año tomado como ejemplo más arriba, el dimensionamiento da una compostadora y del orden de doce vaciados al año.

La tarifa correspondiente
  • Compostadora instalada, material estructurante, mantenimiento, sensibilización, reporting 79 € sin IVA al mes
  • Recogida, 12 pasos al año a 10 € sin IVA el paso anual 120 € sin IVA al mes

Total mensual199 € sin IVA

Fuera de Francia la retirada del precompost no forma parte de nuestra prestación: cada centro la contrata con su gestor de residuos local, con una frecuencia de una a doce retiradas al año según el volumen. Un centro que aplica su propio compost en sus zonas verdes no necesita ninguna y se queda con solo la compostadora. Para un grupo multicentro la respuesta no es uniforme: la gran mayoría de los establecimientos se sitúa por debajo de los 3 000 kg y entra en el compostaje in situ, mientras que unos pocos centros muy concentrados siguen en digestión anaerobia. Es la lógica del despliegue realizado con Decathlon en su red nacional; el desarrollo concreto de la instalación figura en la página cómo funciona.

Preguntas frecuentes

¿Puede un ACV decir que una vía es mejor que la otra en términos absolutos?

No. Compara dos sistemas para una unidad funcional, un alcance y un conjunto de hipótesis determinados. Cambie la unidad funcional, la distancia al destino final o el mix eléctrico de referencia y la conclusión puede invertirse sin que ningún cálculo sea falso. Por eso la ISO 14044 exige una revisión crítica por un tercero en cuanto una comparación se hace pública.

¿Qué indicadores mide un ACV de residuos orgánicos?

Los métodos habituales, ReCiPe 2016 y el referencial Environmental Footprint de la Comisión Europea, cubren entre 16 y 18 indicadores intermedios: cambio climático, acidificación, eutrofización, partículas finas, ecotoxicidad, toxicidad humana, ocupación del suelo, consumo de agua, agotamiento de recursos y otros. El clima es solo uno de ellos, y no es aquel en el que más se separan las dos vías.

¿El compostaje in situ es siempre más favorable que la digestión anaerobia?

No. Lo es mientras el volumen siga siendo modesto y el destino final esté cerca, porque el proceso no consume energía alguna y la recogida baja a unas pocas retiradas al año. Por encima de 3 000 kg al año en un mismo centro, es decir, dos compostadoras saturadas, la comparación cambia de terreno: la planta industrial amortiza su infraestructura sobre un tonelaje enorme y su camión viaja lleno, y el efecto de escala se impone casi siempre a la ventaja de transporte.

¿Obliga la normativa a elegir entre compostaje y digestión anaerobia?

Ni lo uno ni lo otro. El artículo 22 de la Directiva 2008/98/CE exige que los biorresiduos se separen y reciclen en origen o se recojan de forma separada, con fecha límite del 31 de diciembre de 2023; en España lo transpone la Ley 7/2022. Las dos vías son admisibles y la norma no designa ninguna tecnología. Lo que se comprueba en una inspección no es un ACV, sino la trazabilidad documental del destino de los biorresiduos; las modalidades exactas dependen de su comunidad autónoma y de su ayuntamiento.

Por dónde empezar

Un ACV se discute; un volumen se pesa. Empiece por ahí: una semana de pesadas extrapolada a sus días de apertura da la única cifra que manda sobre todo lo demás. Sitúela sobre los dos umbrales, 1 500 y 3 000 kg al año, y sabrá de inmediato si el compostaje in situ entra en la conversación. Si está por debajo, el dimensionamiento en línea le indica en dos minutos cuántas compostadoras necesita y con qué frecuencia habrá que vaciarlas, sin registro previo. Y si el cálculo dice que supera el umbral, se lo dice también: para eso sirve.

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