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¿Cómo elegir un cubo de compostaje?

El volumen, el material, la ventilación, las bolsas: el método completo, con tablas y cálculos.

Un cubo de compostaje se elige con tres parámetros: el volumen útil, el material y la ventilación de la tapa. Para un punto de recogida de oficina, cuente 7 litros vaciados cada dos días en un rincón de café y 10 litros vaciados a diario en la sala de descanso, en acero inoxidable o en plástico liso, con tapa perforada y su filtro de carbón: un cierre hermético encierra la humedad y fabrica los olores que dice evitar. Queda lo que el recipiente no resuelve nunca, el destino de su contenido. Desde el 31 de diciembre de 2023, el artículo 22 de la Directiva 2008/98/CE exige que los biorresiduos se separen y reciclen en origen o se recojan de forma separada; en España lo transpone la Ley 7/2022.

Para recordar

Dos objetos llevan el mismo nombre. El cubo de aportación es el recipiente de separación, de 5 a 30 litros. La compostadora es el recipiente de tratamiento: en Easy to Compost, un cilindro de acero de 2 mm y 450 L que absorbe hasta 1 500 kg al año.

El volumen del recipiente se deduce del volumen de biorresiduos producido, no de una media. Regla de conversión utilizada en todo este sitio: un contenedor con ruedas de 240 L lleno pesa unos 95 kg, es decir, 0,4 kg por litro.

Cubo de compostaje: dos objetos detrás de una misma palabra

La búsqueda mezcla dos equipos que no hacen el mismo trabajo. El cubo de aportación, colocado sobre una encimera o en la sala de descanso, capta la monda en el momento en que aparece, y nada más. La compostadora, en cambio, transforma la materia. Confundir ambos lleva a la decepción clásica: un cubo lleno durante tres semanas y vaciado después en la basura ordinaria por falta de destino. En la empresa se intercala un tercer objeto, el contenedor con ruedas de 120 o 240 L: almacena entre dos camiones e impone por tanto una recogida regular, porque unos biorresiduos frescos no aguantan tres semanas en la trastienda.

Los tres recipientes de una cadena de separación de biorresiduos y lo que resuelve cada uno.
RecipienteFunciónVolumenLo que resuelveLo que no resuelve
Cubo de aportacióncaptar en el punto de producción5 a 30 Lel gesto de separación, la higiene del puestoel destino de la materia
Contenedor con ruedasalmacenar antes de la retirada120 o 240 Lel volumen entre dos camionesla putrescibilidad: hasta 52 retiradas al año
Compostadora in situtransformar in situ450 L de compostaje, tanto la compostadora ABC como el jardín-compostadorael destino y la frecuencia: de 1 a 12 retiradaslos volúmenes por encima de 3 000 kg al año

Los procedimientos alternativos entran en la misma rejilla de lectura: el bokashi es un cubo de fermentación, es decir, un pretratamiento que sigue exigiendo un destino.

Qué volumen elegir, punto de recogida por punto de recogida

Las fichas de producto anuncian un volumen «ideal para un hogar medio», lo que hace equivocarse dos veces: demasiado pequeño, el cubo rebosa y la separación se detiene; demasiado grande, la materia se estanca cinco días y del resto se encarga el verano. El cálculo cabe en una división: volumen diario en kilos, dividido por 0,4 kg por litro, multiplicado por el número de días entre dos vaciados. Es la densidad que utilizamos en todas partes, también para dimensionar una compostadora. Añada después un margen de llenado: un cubo no se llena hasta el borde, porque entonces la tapa deja de cerrar y el transporte ensucia.

Volumen útil recomendado según el punto de recogida. Conversión utilizada: 0,4 kg por litro.
Punto de recogidaVolumen útilVaciado
Rincón de café, de 10 a 20 personas7 Lcada 2 días
Sala de descanso, de 30 a 60 personas10 L, o dos cubos de 7 Ltodos los días
Cocina de comedor de empresade 20 a 30 L con ruedasen cada servicio
Retorno de bandejas, zona de lavadocontenedor de 60 L a lo largo de la líneaen cada servicio
Cocina doméstica, de 2 a 4 personas5 a 7 Lcada 2 o 3 días

Con ello vienen dos reflejos: multiplicar los puntos de aportación en lugar de los litros, porque un cubo alejado no se usa, y prever cartón como contrapunto de los posos de café, muy húmedos. Este es el cálculo completo, sobre una planta de oficinas sin comedor de empresa, con las ratios que aplica nuestro dimensionamiento en línea.

El cálculo
  • Personas presentes en un día normal 120
  • Ratio para oficinas con rincón de café, 0,015 × 1,5 0,0225 kg/pers./día
  • Días laborables considerados 220
  • Volumen teórico anual 594 kg
  • Tasa de captación considerada 70 %
  • Volumen captado 416 kg/año
  • Es decir, por día laborable 1,9 kg
  • Convertido a 0,4 kg por litro 4,7 L/día
  • Llenado útil considerado, para que la tapa cierre 50 %
  • Volumen de cuba necesario, 4,7 ÷ 0,5 9,4 L

Cubo de aportación que hay que instalar10 L vaciado cada día, o 2 × 7 L en dos puntos

Cambie una hipótesis y el resultado la sigue: un comedor de empresa añade 0,075 kg por comida servida; una residencia de mayores cuenta 0,140 kg por cama y día durante 365 días.

Qué material elegir y el verdadero riesgo de los microplásticos

Solo cuenta un criterio: una superficie lisa y no porosa, que no retenga ni líquidos ni olores y que pueda ir al lavavajillas. El precio y el diseño no cambian nada, y la madera se descalifica sola: se bebe el líquido, se mancha y no se desinfecta.

Materiales de cubo de aportación: ventajas y límites en uso profesional.
MaterialVentajasLímitesVeredicto
Acero inoxidableneutro en olor, no poroso, apto para lavavajillaspesado, más caro de comprarla mejor opción en uso profesional
Plástico alimentarioligero, económico, insensible a la humedadse raya, amarillea y retiene los olores si la calidad es bajabuena relación uso/precio mientras la pared esté intacta
Madera o bambú aglomeradoagradable a la vistaabsorbe la humedad, se mancha y no se desinfectaa descartar en contacto con los biorresiduos
Esmalte, cerámica, vidrioliso, muy buen comportamiento frente a los olorespesado, frágiluso doméstico cuidadoso

El juicio contra el plástico merece un matiz: a temperatura ambiente el problema no es la acidez de los líquidos, sino el desgaste mecánico. Una pared intacta no libera gran cosa; una pared rayada y frotada con productos agresivos deja escapar partículas que no desaparecen con el compostaje y acaban en el suelo. Lado suave de la esponja, nada de abrasivos y sustitución en cuanto la pared esté marcada. El mismo arbitraje se juega en el recipiente de tratamiento, donde hemos comparado el acero, la madera y el plástico.

Ventilación, olores y lixiviados: todo se juega en la tapa

La intuición dice hermético; la práctica dice lo contrario. Un recipiente perfectamente cerrado retiene la humedad dentro: condensa en la tapa, vuelve a caer, satura la materia y la fermentación se vuelve anaerobia, la que huele mal y fabrica lixiviados. Una tapa perforada acompañada de un filtro de carbón activo deja escapar la humedad y retiene los compuestos olorosos. Tres días de almacenamiento pasan entonces a ser realistas, incluso en agosto.

Tapa de un cubo de aportación verde perforada con unos sesenta orificios y forrada con un filtro de carbón activo negro, con una pegatina de sensibilización a la separación de biorresiduos.
El detalle que decide el olor: una tapa perforada con su filtro de carbón, en lugar de un cierre estanco.

El resto depende del uso. No compacte la materia: el aire entre las mondas impide que aparezcan los lixiviados. Equilibre la humedad con papel kraft o cartón marrón y vacíe el mismo día lo que se degrada deprisa, empezando por el pescado y la carne. El olor de un cubo de aportación viene casi siempre del fondo de la cuba, no de lo que contiene: agua caliente con vinagre una vez por semana. Exija por último una tapa que se abra con una mano, un asa que no ceda con carga y una cuba sin recovecos. Lo que tiene sitio en el cubo figura en nuestro artículo sobre qué se puede echar en una compostadora profesional, y las molestias se tratan en la guía compostar sin olores ni plagas.

Bolsas compostables: lo que dicen de verdad las normas

La bolsa no es obligatoria, es cómoda: evita las salpicaduras en el trasvase y limita la limpieza. Esa comodidad tiene un coste recurrente que hay que presupuestar, y dos trampas. La primera es semántica. Biodegradable y compostable no son sinónimos: el primer término no dice ni en qué condiciones ni en cuánto tiempo. Solo la mención «compostable», asociada a una norma y a unas condiciones de tratamiento identificadas, tiene un contenido verificable.

La segunda es normativa. La norma europea EN 13432 se refiere a la compostabilidad en instalación industrial, con sus temperaturas elevadas: es la referencia armonizada en la Unión Europea y la que se aplica en España. Para el compostaje doméstico, a temperatura ambiente, no existe norma europea equivalente y hay que buscar una certificación específica de compostabilidad doméstica. Una bolsa conforme únicamente con la EN 13432 puede salir intacta de una compostadora de jardín. Compruebe la referencia impresa en la bolsa, no el argumentario del envase, y elija el grosor inmediatamente superior al que parece suficiente: una bolsa cede justo en el momento en que está llena.

En la empresa, el cubo de aportación no basta

El artículo 22 de la Directiva marco de residuos 2008/98/CE exige que, desde el 31 de diciembre de 2023, los biorresiduos se reciclen en origen o se recojan de forma separada: son las dos vías que abre el texto. En España lo transpone la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que es también la que define los biorresiduos. Comprar cubos no basta, por tanto: la obligación recae sobre una cadena completa, desde el gesto de separación hasta la valorización, y se demuestra con documentos. Los plazos y las modalidades exigibles a su centro los fijan su comunidad autónoma y su ayuntamiento.

La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados tipifica las infracciones en materia de residuos y las gradúa en leves, graves y muy graves. Su cuantía y su aplicación corresponden a las comunidades autónomas, y los ayuntamientos añaden sus propias ordenanzas de residuos. Los baremos que circulan en el mercado no proceden de ninguno de esos textos: pida a su servicio jurídico el que se aplica a su centro.

Cubo de aportación verde abierto en el alféizar de una sala de descanso, con pieles de plátano y posos de café, bajo un cartel de sensibilización a la separación.
Un punto de aportación en la sala de descanso: el primer eslabón de la cadena, nunca el último.

Queda el destino. O bien la materia sale fresca y el camión vuelve a menudo, o bien se trata in situ y las retiradas se espacian: es el principio de la compostadora ABC, un cilindro de acero de 2 mm y 450 L fabricado en nuestro taller en Francia, con su chimenea de aireación y su mezclado mecánico accionado a mano. No se enchufa: ni electricidad, ni agua, ni evacuación, ni obra civil. Lo que sale de ella al cabo de unos meses se aplica en las zonas verdes del propio centro o se entrega a un gestor de residuos local, encargado de su maduración y de su destino final, como detalla la página cómo funciona.

Qué hay que prever después del cubo de aportación

La compostadora ABC se entrega con su material estructurante, el kit de sensibilización y la formación de los equipos por videollamada, en compra o en alquiler a 48 meses, a su elección. La retirada del compost no forma parte de la prestación fuera de Francia: el centro que no puede absorber su propio compost la contrata con un gestor de residuos local, con una frecuencia de 1 a 12 retiradas al año. Esa frecuencia no se elige: se deduce del volumen, según la tabla siguiente.

Frecuencia de retirada de una compostadora ABC según el volumen anual captado.
Volumen anual captadoRetiradas al añoCuota mensual sin IVA
hasta 250 kg189 €
de 251 a 450 kg299 €
de 451 a 625 kg3109 €
de 626 a 750 kg4119 €
de 751 a 875 kg6139 €
de 876 a 1 125 kg9169 €
de 1 126 a 1 500 kg12199 €
El cálculo
  • Volumen anual captado, retomado más arriba 416 kg
  • Primera línea de la tabla que lo cubre 450 kg
  • Retiradas correspondientes 2 al año
  • Alquiler de la compostadora ABC 79 € sin IVA/mes
  • Opción recogida, 2 × 10 € 20 € sin IVA/mes

Cuota mensual, es decir 1 188 € sin IVA al año99 € sin IVA

Tres límites enmarcan este dimensionamiento. Una compostadora absorbe hasta 1 500 kg al año; por encima se añade una segunda y todo se duplica; por encima de 3 000 kg al año, el compostaje in situ deja de ser la respuesta adecuada. Si sus zonas verdes consumen el compost, no hace falta ninguna retirada y basta con solo la compostadora: usted saca el contenedor por su cuenta y renuncia al justificante de retirada, lo que supone saber demostrar de otro modo su separación en origen. El jardín-compostadora composta los mismos 450 L bajo una jardinera circular de 2 000 L.

Preguntas frecuentes

¿Qué volumen de cubo de compostaje hay que elegir?

Divida su volumen diario en kilos por 0,4 para obtener litros y multiplique por el número de días entre dos vaciados. Un rincón de café de 10 a 20 personas se resuelve con un cubo de 7 L vaciado cada dos días; una sala de descanso de 30 a 60 personas exige 10 L vaciados a diario.

¿Hace falta un cubo hermético o ventilado?

Ventilado. Un recipiente perfectamente cerrado retiene la humedad dentro, la materia se satura y la fermentación se vuelve anaerobia, la que huele mal y fabrica lixiviados. Una tapa perforada acompañada de un filtro de carbón activo deja escapar la humedad y retiene los compuestos olorosos. La hermeticidad solo es aceptable si el cubo se vacía cada día.

¿Son obligatorias las bolsas compostables?

No. Facilitan el trasvase y reducen la limpieza, pero suponen un coste recurrente. Compruebe la norma impresa en la bolsa: la EN 13432 cubre la compostabilidad en instalación industrial y es la única armonizada a escala europea; para el compostaje doméstico, a temperatura ambiente, hay que buscar una certificación específica de compostabilidad doméstica.

¿Basta un cubo de aportación para cumplir la obligación de separar los biorresiduos?

No. El artículo 22 de la Directiva 2008/98/CE exige desde el 31 de diciembre de 2023 que los biorresiduos se reciclen en origen o se recojan de forma separada, y en España lo transpone la Ley 7/2022. La obligación recae sobre la cadena completa, hasta la valorización: el cubo solo es el primer eslabón. Las modalidades exigibles y el régimen sancionador los fijan esa ley, su comunidad autónoma y su ordenanza municipal.

La lista de comprobación y, después, la cifra

Siete comprobaciones antes de encargar: las cinco primeras se refieren al cubo y a sus consumibles, las dos últimas a lo que viene después.

  • Calcule el volumen: volumen diario en kilos, dividido por 0,4, multiplicado por el número de días entre dos vaciados.
  • Elija el acero inoxidable o un plástico alimentario liso, y descarte la madera en contacto con la materia.
  • Exija una tapa perforada con filtro de carbón, un asa sólida y una cuba sin recovecos.
  • Compruebe la compatibilidad con el lavavajillas o prevea la limpieza semanal.
  • Para las bolsas, compruebe la norma impresa: EN 13432 para la instalación industrial, o una certificación de compostabilidad doméstica según el destino.
  • Defina el destino de la materia antes de comprar el primer cubo, no después.
  • Asegúrese de poder presentar un justificante de separación el día de una inspección.

Queda la cifra, que condiciona todo lo demás. El dimensionamiento en línea estima su volumen anual a partir de unos pocos datos de su actividad (personas presentes, comidas servidas, cubiertos, camas) y devuelve el número de compostadoras y la frecuencia de vaciado, sin registro previo. Si están implicados varios establecimientos, el caso práctico de la red Decathlon muestra cómo la solución se replica centro por centro, y la página dónde entregamos indica los países cubiertos.

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